En estas fechas, muchas bitácoras cierran sus puertas virtuales para descansar durante los meses veraniegos y recargar pilas para el inicio del próximo curso. Yo mismo lo he hecho en años anteriores, así que tampoco puedo reprochar nada y no quiero que esta entrada se tome como tal. Simplemente, quería anunciar que Confesiones de un escritor sigue abierto en vacaciones.

Reconozco que también influye el residir en el hemisferio sur y estar ahora mismo en pleno invierno, pero esta decisión me venía rondando la cabeza desde hace un tiempo. Escribir en esta bitácora —como ya he dicho en más de una ocasión— es una de mis metas y, además, me encanta escribir y planificar cada entrada, así que ¿por qué iba a parar en vacaciones?

Se supone que durante esta época uno se dedica a las cosas que le gustan de verdad. En mi caso, se trata de leer y escribir, actividades que realizo a lo largo de todo el año y que no dejo de hacer porque haga mucho frío o mucho calor. No veo razón alguna por la que debería parar a estas alturas del año.

Otra de las causas recurrentes para los parones veraniegos es que los lectores se conectan menos y hay menos visitas. Bueno, igual no es popular lo que digo pero escribo en este blog por la misma razón por la que escribo ficción, para crear textos de los que me gusta leer. Si además le gustan a otras personas, genial, pero escribo para mí. No estoy buscando más visitas o páginas vistas por que no quiero vivir de mi blog y esas métricas no me dan la vida. No lo hicieron cuando empecé con él ni lo hacen tres años y medio después.

En fin, que tampoco es necesario justificarse tanto. Me gusta escribir en esta bitácora y voy a seguir haciéndolo durante julio y agosto. Si a alguien le apetece leer lo que escribo, siempre será bienvenido. Pero si prefieres desconectarte en estos meses, los textos seguirán ahí para cuando regreses.

Esto es todo lo que tenía que decir. Puedes seguir pasando calor.

Ah, y ¡feliz escritura!

Imagen: Álvaro Serrano vía Unsplash.