Confesiones de un escritor – Día 20

Como quien no quiere la cosa, con el día de hoy llego a los veinte, la mitad del reto. Puede que no sea mucho, pero no hay muchas bitácoras manejadas por una sola persona que tengan ese ritmo de publicación, ya sea en verano o cualquier otra época del año, por lo que estoy muy contento.

La de hoy iba a ser una entrada algo más larga, en la que reflexionase sobre este hito. Sin embargo, todos los planes cambian tras el contacto con el enemigo y el día de hoy ha trastocado todos mis planes.

Por una parte, mi actual trabajo y horario terminaron la noche del viernes. Cuando escribo estas líneas, todavía no sé qué va a ser de mi vida a partir del lunes, si seguiré trabajando o con qué sueldo. Ni siquiera me esperaba esta noticia, pues en teoría el proyecto en el que estoy duraba hasta fin de mes al menos. Cuando leas esta entrada, ya sabré mi futuro laboral pero la incertidumbre durante el día no me ha dejado concentrarme en la escritura.

Por otra parte, he tenido que cambiar mi rutina hoy, para hacer gestiones y compras por la mañana. A consecuencia de ello me he acostado cuatro horas más tarde de lo normal, lo que no sería tan terrible si hubiera dormido mis acostumbradas seis horas. Pero el cansancio de la semana y todo lo que llevaba en la cabeza han hecho que durmiera más de ocho, por lo que no me ha dado tiempo a nada más que ducharme, comer y escribir estas líneas antes de irme a trabajar de nuevo.

Así que mañana, más. Hasta entonces, ¡feliz escritura!

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Viernes, 11 de agosto de 2017

Días seguidos publicando en el blog: 20

Días seguidos escribiendo ficción: 0. Mejor racha: 2

Días seguidos por encima de mil palabras: 0. Mejor racha: 2

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Imagen: Ilya Ilyukhin vía Unsplash.

  2 comments for “Confesiones de un escritor – Día 20

  1. 12/08/2017 at 11:11

    ¡Ánimo, Miguel Ángel! Sea lo que sea lo que venga, será para mejor.

    Un abrazote.

    • Miguel Ángel
      13/08/2017 at 01:20

      Muchas gracias, Ana. Al final no ha sido para tanto, pero ya estaba uno acongojado, jejeje… ¡Un abrazo!

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