Confesiones de un escritor – Día 3

Y en el tercer día llegaron los problemas. 

En realidad no es para tanto, simplemente es por ponerle un poco de drama. Al fin y al cabo, soy escritor. ¡Tengo que poner drama para enganchar al lector!

El caso es que este tercer día ha sido el primero en el que no he podido escribir ficción. Tocaba hacer gestiones por el centro junto con mi mujer y entre estas y el ir y venir se ha esfumado todo el tiempo que normalmente dedicaba a la escritura. Esta entrada sí la he podido completar, pero la ficción hoy se queda en blanco.

¿Significa esto que debo castigarme en público, que soy otro vendehumos que intenta enseñar aquello que no practica? No lo sé, tu verás que opinión tienes de mí. Lo que es yo, tengo la conciencia muy tranquila, porque sabía desde la semana pasada que tenía que hacer esas gestiones y que el tiempo para escribir ficción iba a ser poco o nulo. Podrías decirme —y con razón— que tendría que haber sacado tiempo de algún otro lado para escribir. ¿Acaso no es lo que vengo proclamando durante mucho tiempo?

De hecho, fue lo primero que pensé. Hice mis cálculos sobre el tiempo que podía sacar para escribir, incluso prescindiendo de esta entrada y escribiendo una de cuatro líneas avisando del hecho. Pero al final decidí lo contrario ¿y sabes por qué? En primer lugar, porque el único tiempo que podía sacar era del tiempo que paso con mi familia y eso no se toca. Y en segundo lugar, porque no iba a estar cómodo. La escritura de ficción del día no sería esa tarea que afronto con gusto porque la disfruto, sino una obligación. 

Y escribir por obligación es el mejor modo de no disfrutar de lo que escribes. 

Se trata de tener la mentalidad adecuada. Escribo porque me divierte y no sacrifico actividades de ocio para ello, porque mi ocio es escribir. Pero hay días como el de hoy en el que no hay tiempo para el ocio y eso es algo que he aprendido a distinguir con los años y a base de cabezazos y errores. Cuando vienen días así, uno puede forzarse y superarlos, puede enfadarse y patalear o puede aceptarlos y seguir adelante. Yo sabía que no iba a poder sacar tiempo para forzar, así que lo he aceptado. Mañana será otro día y será mucho mejor.

Porque lo importante no es cómo empiezas, sino cómo terminas.

Y eso es todo por hoy, mañana más.

¡Feliz escritura!

(Por cierto, he actualizado las rachas y las fechas. Estas entradas se publican al día siguiente, así que la fecha subrayada es la correspondiente al día que cuento en la entrada)

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Martes 25 de julio de 2017

Días seguidos publicando en el blog: 3

Días seguidos escribiendo ficción: 0. Mejor racha: 2

Días seguidos por encima de mil palabras: 0. Mejor racha: 2

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Imagen: Ilya Ilyukhin vía Unsplash.