Eres un escritor, no una editorial

Una de las ventajas que tenemos los escritores independientes es que no tenemos que regirnos por los mismos condicionantes que una editorial. 

El mejor ejemplo de esto es el lanzamiento de un libro.

Para una editorial tradicional, el lanzamiento es el punto más importante de la vida de un libro y en el que más esfuerzos concentran. Toda la maquinaria de marketing trabaja para ampliar el impacto inicial del libro.

Pasados unos meses, la siguiente novedad de la editorial será la que exija todo el esfuerzo para potenciar el lanzamiento. El libro que estaba en todas partes, o eso parecía, ahora debe andar por sí solo.

Muchos libros se quedan ahí y terminan descatalogándose. Otros, menos, continúan vendiendo en mayor o menor medida y pueden pasar a engrosar el catálogo de la editorial. Otros, menos todavía, se convierten en grandes best-sellers y nunca dejan de estar a la venta.

Así es como han funcionado las editoriales tradicionales durante décadas. Pero para un escritor independiente este sistema es muy distinto. 

Como los escritores independientes no tenemos unos gastos fijos tan elevados como una editorial, podemos permitirnos muchas cosas que ellas no pueden.

El lanzamiento sigue siendo un punto importante en la vida del libro. Sin embargo, si no funciona, para nosotros no tiene que ser un fracaso. Una nueva portada, nueva sinopsis o incluso un nuevo título pueden servir para relanzar un libro cuyas ventas languidezcan.

Además, sin importar el éxito del lanzamiento, para nosotros un libro nunca se descataloga. Por poco que venda, esos ingresos suman y siempre podemos revitalizarlo con una promoción puntual.

De hecho, no tenemos ni que regirnos por ciclos de facturación mensuales, trimestrales o anuales. Cada vez que publicas un libro, estás creando un producto con décadas de vida útil por delante. Potencialmente, toda tu vida y la de tus herederos hasta que pase al dominio público.

Tienes que pensar como una editorial. Pero no eres una editorial.

Aprovéchate de eso. 

Mañana, más. ¡Feliz escritura!

Imagen: Mohamed Nohassi en Unsplash

 

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