La hoja en blanco

Hoy voy a hablar de algo a lo que todos nos hemos enfrentado. Un miedo que no tiene mucho sentido si lo piensas bien.

El temor a la página en blanco.

Hoy en día esa página es metafórica, ya que la mayoría de escritores trabaja directamente en el ordenador, pero sigue siendo una barrera para muchos.

¿Te ha ocurrido alguna vez que pasas minutos y minutos frente a la página en blanco, pensando en lo que vas a escribir? Buscas la forma correcta de plasmar todo lo que tienes en la cabeza. O peor, buscas algo que merezca la pena trasladar a la página pero tu mente se queda en blanco.

En cualquiera de esos casos, el resultado es el mismo. Cuando quieres darte cuenta, ha pasado el tiempo y la página sigue en blanco.

Porque lo más duro es empezar, como ya sabrás.

A mí también me ha pasado. A todos nos pasa, creo que es algo inherente a ser escritor.

Sin embargo, superar ese temor a la página en blanco no es algo que debas tomar como un obstáculo o un reto.

Es tu oportunidad de jugar. 

Fuera de esa página en blanco, estás sujeto a las necesidades y obligaciones de tu vida diaria. Tienes que cumplir con tus compromisos, acudir a tu trabajo alimenticio si tienes uno y buscar la forma de compaginar todas las cosas que debes hacer.

Fuera de la página en blanco, no eres nadie especial. O al menos, no lo eres para la inmensa mayoría de la gente. Para tu familia y amigos siempre serás especial.

Pero cuando te enfrentas a la página en blanco, todo eso cambia.

Te conviertes en la persona más importante del universo. No de este, claro está, sino del universo ficticio que estás creando. Un mundo y una historia en la que eres libre para jugar y crear la historia que siempre quisiste leer, para experimentar la magia de crear algo donde antes no había nada.

Si pierdes esa magia, si conviertes la escritura en un ejercicio diario de acumulación de palabras, vas por mal camino.

Piénsalo la próxima vez que te sientes a escribir. No lo veas como una obligación, sino como la liberación que es, la oportunidad de jugar y divertirte como nunca.

Hazme caso. La página en blanco nunca volverá a ser un obstáculo.

Mañana, más. ¡Feliz escritura!

Imagen: Kelly Sikkema en Unsplash