Algunas notas sobre la creación de historias (cuarta parte)

Después de ver los tres elementos básicos de la historia, el personaje, el escenario y el problema, toca terminar el esquema que comencé a desarrollar en la primera parte. Por si no lo recuerdas, aquí lo tienes de nuevo:

  1. Aníbal Reyes. Profesor universitario y uno de los mayores expertos del mundo en civilizaciones del Mediterráneo antiguo.
  2. Aníbal quiere descubrir qué relación guarda la tablilla de cera encontrada en el campo de Gibraltar con la mujer morena que aparece en los extraños sueños que tiene cada noche.
  3. Antagonistas: En un primer momento, Fernando Mourelle, rector de la universidad. Luego será Ricardo Barriga, su mejor amigo desde la infancia. Y después, un misterioso hombre con turbante que intenta matar a Aníbal. 
  4. Final: Aníbal supera su incapacidad de comprometerse y se enamora. Sin embargo, su felicidad durará poco (final trágico). 

Defecto: Aníbal es incapaz de comprometerse emocionalmente y eso ha hecho que encadene una relación fallida tras otra. 

Aliados: Eva Peralta, la última en una larga línea de ex, que ha terminado siendo su amiga. Ricardo Barriga, su mejor amigo desde la infancia. 

Tema: El amor es capaz de superar cualquier barrera, incluso el tiempo. 

¿Te refresca la memoria? Creé la historia de Aníbal Reyes según iba escribiendo aquella entrada y solo me quedaba por completar el punto 4. Ese punto es el correspondiente a la trama o, en otras palabras, el viaje del personaje para llegar al final.

Existen decenas de libros dedicados a los elementos de la trama y puedes pasarte toda tu vida estudiando las diferentes posibilidades. Pero como el objetivo de esta serie es sintetizar y sistematizar todo lo que he ido aprendiendo en estos años, voy a darte el esquema con el que yo me quedo, que espero te sirva para crear buenas historias.

Ese esquema no es una receta infalible, sino un molde con el que puedes comprobar si tu historia tiene lo necesario para atrapar al lector o todavía le falta algo. Puedes construir tus historias sin necesidad de usar este esquema, pero una vez que lo conoces y lo interiorizas, será mucho más sencillo.

Este esquema se divide en los tres actos clásicos de planteamiento, nudo y desenlace, que a mí me gusta llamar comienzo, desarrollo y final. Te lo iré explicando al tiempo que completo la ficha de Aníbal y así puedes ver cómo se usa en un caso práctico. Todo lo que escriba de ahora en adelante, considéralo el desarrollo del punto 4.

Comienzo, todo empieza aquí

En el principio de toda historia, debes presentar al lector cada uno de los elementos básicos de la misma, idealmente a través de los ojos de su protagonista. Por tanto, los primeros puntos de la trama serán:

A. Presentación del personaje.

B. Presentación del escenario. 

C. Presentación del problema. 

En el caso de Aníbal, esto se traduciría en:

A. Aníbal Reyes, profesor universitario y uno de los mayores expertos del mundo en civilizaciones del Mediterráneo antiguo. Ha triunfado en su profesión, pero en su vida personal acumula una relación fallida tras otra. 

B. La Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, donde Aníbal ejerce como profesor de las asignaturas de Historia Antigua. Sin embargo, su rector, Fernando Mourelle está muy encima de Aníbal porque últimamente este se está ausentando demasiado.

C. Y la razón es que Aníbal lleva semanas durmiendo mal o nada, a causa de un sueño vívido y recurrente que tiene cada noche con una extraña mujer morena, en el que revive una y otra vez el ataque de una legión romana a un poblado íbero. Aníbal tiene ese sueño desde que examinó una extraña tablilla encontrada en el campo de Gibraltar hace unos meses, que había pasado desapercibida a pesar de estar escrita en un alfabeto desconocido. 

Ahí lo tienes. En esos tres párrafos tienes el material necesario para escribir los primeros capítulos de tu novela. Puedes añadir muchos más matices y meter más personajes si lo consideras necesario, pero los elementos clave de la historia ya han sido presentados. Ahora toca desarrollarlos.

Desarrollo, enredando la madeja

El desarrollo de tu novela puede tomar forma de infinitas maneras y todas ellas son válidas. Si bien es cierto que hay convenciones en los diferentes géneros que debes respetar, en general puedes desarrollar tu historia completamente a tu gusto y sin trabas. Eso sí, siempre has de hacerlo de manera lógica, y procurar que cada nuevo capítulo avance la trama hacía el final de la misma.

Para ello, basta con que sigas este esquema.

C. El personaje hace un esfuerzo para resolver el problema. 

D. El personaje o bien triunfa en ese esfuerzo, acercándose más a su objetivo, o bien fracasa, alejándose del mismo. 

Estos dos puntos se repiten tantas veces como sea necesario, aunque en mi opinión, más de tres es demasiado. Con este esquema, puedes hacer que tu protagonista evolucione y supere su defecto, mostrándoselo al lector según ocurre. Lo importante, como vimos cuando hablamos del Problema, es que si se repite este esquema, las apuestas suban en cada nuevo intento.

Veámoslo con la historia de Aníbal.

C. Después de una discusión con Mourelle, Aníbal no tiene más remedio que visitar a una amiga suya que también es su ex, Eva Peralta, buscando ayuda psicológica. Sin embargo, no le cuenta todo lo que le pasa por vergüenza. 

D. Los consejos y recomendaciones de Eva no sirven para evitar que se repita el sueño, que ahora es todavía más vívido y termina con Aníbal despertando a kilómetros de su casa, conduciendo camino quién sabe a dónde. 

C. Aníbal termina sincerándose con Eva y con su mejor amigo, Ricardo Barriga, que fue a recogerle. Les cuenta el sueño y cómo, aunque parezca una locura, se está enamorando de la mujer del sueño. Deciden buscar información siguiendo los detalles que recuerda Aníbal de su sueño, para comprobar si está realmente loco. 

D. No solo todo lo que sueña Aníbal coincide con los registros históricos, sino que cuando viajan a la localización del poblado íbero, este experimenta un Déjà vu increíble, pero entonces son atacados por un misterioso hombre con turbante, escapando vivos por poco. 

C. De vuelta a Madrid, Ricardo intenta convencer a sus amigos de llamar a la policía y ponerlo todo en manos de las autoridades, pero tras una conversación a corazón abierto entre Aníbal y Eva, este decide jugárselo todo por el amor que siente por la extraña mujer morena. 

D. Con la ayuda de Ricardo, que al final cedió ante su amigo, Aníbal roba la tablilla, guardada en la Facultad, pues en sus sueños, la mujer le ha dicho que es lo que necesita para poder romper el hechizo que les une. Lo consiguen, y Ricardo se deja detener para que Aníbal logre escapar. Con la tablilla y más resuelto que nunca, viaja a las ruinas una vez más. 

Como ves, en cada intento por resolver el problema, nuestro protagonista se aleja o se acerca un poco más a su objetivo, y las apuestas suben en cada nuevo intento por resolver el problema, pasando de jugarse el puesto de trabajo a jugarse la vida. Todo ello para llegar al clímax de la historia, el final.

Final, todo termina aquí

Como puedes suponerte, en este punto de la historia es donde debes solucionar el problema principal y descubrir al lector si el protagonista supera su defecto o no. Aunque parezca una perogrullada, tu final no tiene que ser un final feliz. Una historia puede terminar perfectamente de forma trágica siempre que cumpla con la condición de resolver el problema presentado en el comienzo.

En cualquier caso, una vez llegado al final solo quedan dos elementos que incluir en tu historia.

E. El personaje enfrenta la batalla final, en la que resolverá su problema o no, pero de donde ya no habrá marcha atrás. El riesgo es máximo y solo puede ganar o morir (puede que hasta de forma literal). 

F. Se produce la validación tras el resultado de la batalla final, y la historia termina. 

Puede que el concepto de «validación» te suene un poco extraño aplicado a una historia, pero puedes encontrarlo en prácticamente todas. Es ese capítulo final en el que los personajes reflexionan sobre todo lo que han vivido en el libro, o donde se entierra al protagonista tras una vida desperdiciada, o donde se nos cuenta el destino de los personajes una vez acabada la batalla final.

La validación es el broche de la historia. Como lectores, queremos que nos cierren la historia de forma satisfactoria y, para ello, no hay mejor manera que una validación que nos confirme que la historia ha acabado.

No tener una validación o que sea una validación insuficiente puede arruinar todo el trabajo previo en una historia. Piensa en todos esos libros que te parecen geniales hasta que llega el final, y tras leerlo quedas insatisfecho y decepcionado. Una queja que he oído en muchas ocasiones a ese respecto es «un final demasiado rápido». No es que fuese rápido, es que le faltaba la validación.

¿Qué ocurre con El Señor de los Anillos si la historia termina cuando se destruye el Anillo Único? Pues eso.

Haz la prueba. Elige tu libro favorito y prueba a eliminar la validación de esa historia.

En el caso de la historia de Aníbal, el final de la historia sería este.

E. Aníbal llega a las ruinas del poblado íbero y duerme allí con la tablilla. De esa forma, conserva su memoria cuando sueña y puede interrogar a la mujer morena, que le revela que es una bruja y que maldijo a un miembro de la tribu que les traicionó ante los romanos. Para ello usó la tablilla escrita en un lenguaje desconocido, pero la mataron cuando estaba en mitad del conjuro y este absorbió su vida, haciéndose más fuerte y anclando su esencia a este plano. El traidor vivirá para siempre, pero con una horrible desfiguración en la cabeza y el alma de ella no descansará hasta que alguien pueda romper el hechizo. Aníbal la ama y no quiere que ella muera, pero la mujer le explica que no hay otra forma y que pudo contactar con él a través de los sueños porque es su descendiente directo a través del tiempo. Aníbal despierta y enfrenta al hombre del turbante que es el íbero que traicionó a su tribu hace dos mil años. Este ha disfrutado de la inmortalidad y no quiere morir, y golpea a Aníbal, dejándolo medio muerto. Pero cuando el hombre del turbante se acerca para rematarlo, Aníbal le arranca el turbante, mostrando su cabeza hiperdesarrollada y muy sensible. Le golpea allí y consigue el tiempo suficiente para usar la tablilla como arma para matarlo y romper el hechizo. 

F. Eva Peralta acude a las ruinas del poblado a por Aníbal, que ha sido retenido por la Guardia Civil. Como el cuerpo del hombre del turbante se deshizo, solo le han acusado de destrucción de patrimonio y le han tomado los datos  curado las heridas. Se lo lleva de vuelta a Madrid y Aníbal le cuenta toda la historia. Eva no sabe si creerle hasta que este llora desconsolado por haber perdido a la mujer que amaba, la primera vez que llora por amor. Continúan el camino y Eva bromea sobre cómo ahora se trata con delincuentes, porque Ricardo también está preso. Aníbal sonríe y aprende que es mejor haber amado y perdido que no haber amado. 

Y así es como se crea una historia en torno a un personaje. La historia de Aníbal es relativamente sencilla, pero en novelas más complejas deberías crear una ficha y una trama para cada uno de los personajes principales. Así puedes ver cómo se cruzan entre sí e incluso cómo chocan.

Después de esto, solo me queda una entrada más que escribir sobre la creación de historias, en la que hablaré del ritmo y de cómo enganchar al lector. 

Hasta entonces, ¡feliz escritura!

Imagen: Ellie Adams vía Unsplash

  7 comments for “Algunas notas sobre la creación de historias (cuarta parte)

  1. 19/11/2017 at 08:51

    Uf! Por fin ha terminado la parte del esquema. Estaba en un sinvivir. La verdad es que es muy útil, un saludo:)

    • Miguel Ángel
      20/11/2017 at 01:13

      Me alegro de que te haya resultado útil el esquema, Raquel. Gracias por la visita y el comentario. ¡Un abrazo!

  2. Mara
    11/12/2017 at 18:37

    Digo lo mismo que Raquel! Estaba ansiosa por leer todo. La validación es algo que me salía por instinto, pero me encanta saber que tiene nombre y que es una parte del proceso. Yo lo llamaba redondear la historia 😉
    Como siempre, gracias!!

    • Miguel Ángel
      12/12/2017 at 00:38

      Yo no lo llamaba de ninguna manera, pero igualmente me salía por instinto. Lo que es otra forma de decir que nuestro yo creativo nos agarraba de las orejas y nos hacía escribirlo, jajajaja… ‘Gracias por el comentario, Mara. ¡Un abrazo!

  3. Laura
    16/01/2018 at 04:44

    Excelente serie de artículos!!! =)
    He aprendido mucho de ellos, sobretodo porque explicas cada punto de una forma bastante sencilla y mas aun con el ejemplo que pusiste (De hecho se me hizo tan interesante que moría de ganas de saber como terminaría ;p)
    Gracias por escribirlos!!!
    Saludos

    • Miguel Ángel
      16/01/2018 at 15:02

      Muchas gracias a ti por leerlos, Laura. Me alegro de que te hayan servido para aprender y también que los hayas disfrutado. ¡Un saludo y gracias por la visita y el comentario!

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